Patrones familiares tóxicos y cómo romperlos

Los patrones familiares son conductas, emociones y creencias que se dan y repiten en el seno familiar. Dichas dinámicas son el resultado de muchas variables psicológicas tales como la personalidad de cada uno de los componentes de la familia, estilos de apego, estilo de comunicación, valores culturales e ideológicos, expectativas vitales, salud física y la interacción entre todo ello.


Cuando estas dinámicas familiares son dañinas, nos perturban y deja de haber un ambiente armonioso. Esto provoca que no podamos satisfacer nuestras necesidades afectivas correctamente. Podemos hablar entonces de patrones familiares tóxicos.
Romperlos implica autoconciencia, observación sin juicio y en muchos casos, apoyo profesional. Podemos decidir trabajar para cambiarlos en un acto de amor propio que abre camino a relaciones más saludables; además ayuda a sanar traumas del pasado y a aprender patrones más funcionales para el futuro.

¿Cómo se forman los patrones familiares?

Los patrones familiares son conductas, emociones y creencias que se repiten una y otra vez entre los componentes de la familia. Se aprenden desde la infancia y se perciben como normales. Algunos patrones generan malestar emocional y disfunción. Se transmiten de forma inconsciente mediante crianza, convivencia y cultura familiar, a veces incluso tras varias generaciones. El problema de este tipo de patrones es que no ayuda al buen desarrollo de la personalidad. Tener un ambiente armonioso y referentes que nos generen estabilidad y seguridad, son algunas de las necesidades que tenemos que cubrir en el seno familiar.

 
Nuestros referentes en la infancia y las dinámicas que se generan en casa dejan una impronta en nuestro sistema nervioso en desarrollo. La infancia es el momento vital donde más redes neuronales creamos. Más aprendizaje adquirimos.
Por tanto, los patrones familiares condicionan nuestra visión del mundo y nuestras relaciones. Cambiarlos implica revisar nuestra historia y desafiar lealtades familiares, lo que puede generar culpa o conflicto. Implica un trabajo de observación, tanto a la familia como a uno mismo, de conciencia y de cambio.
Los patrones familiares son tan importantes porque condicionan la forma de ver el mundo y de relacionarnos con él a lo largo de toda nuestra vida.


La gran dificultad que conlleva cambiarlos es que no son evidentes, ya que se han aprendido como lo normal o natural, y, por tanto, se seguirán reproduciendo por costumbre o lealtad familiar.
En ocasiones, estas tendencias van a marcar las parejas y las amistades que vamos a tener en la vida adulta y, si seguimos sin cuestionarlas y sin trabajarlas, pueden perpetuar el malestar emocional además de provocar de nuevo relaciones disfuncionales que seguiremos normalizando.


La familia es el núcleo social fundamental donde nos desarrollamos y aprendemos a relacionarnos. Además, es uno de los pocos factores que permanecen a lo largo de toda nuestra vida, tanto por su presencia física como por la huella que nos dejan.
Por ello, trabajar en mejorar los patrones familiares si así se necesitara, hará que nuestra sensación subjetiva de felicidad y bienestar crezca y nos ayude a proyectarnos de forma segura hacia el mundo.

Pasos para poder cambia un patrón tóxico:


Nombrar el patrón. Al identificar y verbalizar el patrón ya estás comenzando el proceso de transformación.
Observar sin juzgar. Evita caer en la culpa o el resentimiento. Tus padres o cuidadores probablemente actuaron desde su propio dolor o desconocimiento. Se trata de comprender que todos somos parte de una cadena de repeticiones.
Explorar nuevas formas de actuar. Elige una conducta diferente. Si aprendiste a ignorar tus emociones, date permiso para sentirlas y expresarlas.
Nuevas maneras de comunicar. Aprender a expresarnos de una forma asertiva ayuda a fomentar un buen ambiente y a conectar con los demás.
Cuidar tu diálogo interno. Muchos patrones viven en nuestra voz interna. Reeducar ese lenguaje interno con autocompasión es clave para consolidar el cambio.
Buscar apoyo terapéutico. La terapia psicológica puede ayudarte a revisar tu historia, sanar heridas emocionales y construir una nueva narrativa personal.

Debido a que los patrones se aprenden de manera inconsciente, suelen parecer normales o difíciles de identificar, y cuestionarlos puede generar culpa o sensación de traición familiar. El cambio puede ser lento y no siempre continuo. Hay que verlo como un proceso de aprendizaje que dará sus frutos en un momento dado, cuando interioricemos los patrones familiares sanos.
En cualquier caso, el bienestar personal ha de prevalecer a los sentimientos de culpa.
Si experimentas confusión o bloqueo, la terapia puede ser una buena forma de tomar consciencia de determinados patrones y una buena guía para generar la mejor alternativa.